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1.  CAPTACIÓN ILEGAL DE RECURSOS

Esta tipología se orienta a detectar a personas naturales y jurídicas que realizan captación ilegal de recursos, no pertenecientes al sistema financiero, es un hecho ilícito sujeto a acciones administrativas, tributarias y penales, incumpliendo con los deberes y prohibiciones de ley.

Para encubrir su finalidad ilícita, utilizan empresas de fachada, servicios y/o productos: salud y medicamentos; estética y belleza; turismo, recreación y deporte; asesoría profesional; dotación de equipos y  maquinaria; alimentos y productos naturales y artesanales; y, giros nacionales; planes pensiónales, vivienda autos, venta de tarjetas prepago, entre otros.

Señales de alerta generales:

• Empresas no cuenta con la respectiva autorización de la Superintendencia de Bancos y Seguros
• Pago de intereses superiores a los ofertados por el sistema financiero
• Oferta de negocios fáciles de alta rentabilidad en corto plazo
• Pago de comisiones por la incorporación de nuevos “inversionistas” Creación de gran cantidad de empresas de papel, sin tener la logística ni los medios necesarios para su funcionamiento
• Oferta de múltiples servicios y/o productos
• Cambio constantemente de sus denominaciones
• Transferencias enviadas al exterior por montos altos
• Resistencia al solicitar información
• Oficinas funcionan en el domicilio
• Estratificación de fondos para evitar controles.

Ejemplo:

Empresas de Colombia se dedican en el Ecuador a la captación masiva y habitual de dineros y la “piramidación” de capitales, ofreciendo a sus “clientes” negocios fáciles, de alta rentabilidad y corto plazo; e, inclusive, el pago de intereses o comisiones por la incorporación de nuevos “inversionistas”.

Descripción

Empresas captadoras de fondos, no cuentan con la respectiva autorización otorgada por la Superintendencia de Bancos y Seguros para realizar actividades financieras.
Estas empresas estarían captando recursos del público, otorgando un interés del 50% en un plazo aproximado de 30 días.

Los activos líquidos de la empresa captadora resultan insuficientes para hacer frente a las obligaciones adquiridas con sus “clientes”, por cuanto no permiten cubrir los costos financieros y administrativos.
La capacidad de la empresa captadora para responder a sus obligaciones con sus inversionistas  de corto plazo es mayor respecto de sus activos líquidos, por cuanto no cubrirá los costos financieros.

Segunda modalidad de “pirámide”.

A fin de evitar los controles del sistema financiero, estas empresas se trasladan al campo comercial, que cuenta con mayor amplitud de acción y posibilita evadir los mecanismos de control de la Superintendencia de Bancos y Seguros, mediante el abuso de las denominadas “redes de mercadeo”.

Esta modalidad va aún más lejos: la “inversión” inicial permite el ingreso a un sistema combinado en el que el “afiliado” se convierte en operador del “negocio” de la compañía y recibe comisiones por cada venta.

Además, puede reclutar nuevos “inversionistas” para percibir, por cada uno, en un solo pago una comisión fija.